sábado, 2 de octubre de 2010

Flores



Me dijeron que la belleza era efímera pero no pensaba el enseñante en lo imperecedero de tu acrílico bermellón. Me parece que tampoco se fijó en la eternidad del ámbar que reposa en la manzanilla o en el malva dulzón de tus violetas. No sabía él de las flores que inundan tu cristalino ni de cerca olió los claveles que hay en tu retina.
Te imagino sumergido en tu taller y en tus telas. Se te ha escapado una pincelada roja por el lienzo y decides retar su forma. La acaricias con la paciencia del artesano hasta dominarla y, mientras se amansa, la cortejas con destellos cítricos y la seduces, quizás, con la inmensidad del cobalto que flota en tu nostalgia.
Buscas la distancia prudencial entre la tela y el pintor y vuelves a mirar la pincelada. El trazo se ha convertido en pétalos y los pétalos en flores y las flores en color, en vida y en fragancia. Es definitivo, ha tenido lugar la alquimia. La ciencia oculta del artista te ha vuelto a revelar su fórmula.
Y, es que eso es tu creación, un sublime acto de magia. Un inexplicable espacio para el misterio donde la belleza habla.

Para José Antonio.

domingo, 26 de septiembre de 2010

aequivocatĭo



La palabra "equivocación" proviene del latín aequivocatĭo y yo no aprendí latín en el colegio.
A veces, la encuentro envuelta en otras palabras que salen con vehemencia por mi boca. Y, justo ayer me parece haberla visto en los puños de un adolescente rabioso.
Es dura y sabe amarga, contesta impertinente y huye casi cada fin de semana; muestra una afanosa impermeabilidad a los ungüentos e inciensos arabescos y es tan indeleble como las cicatrices o las líneas de Nazca.
Si la pronuncias, suena como una continuidad de letras incómodas con cacofonía desagradable, que no sé si será fricativa, interdental o palatal porque nunca me gustó esa parte de la gramática articulativa. Y me da lo mismo...porque tengo lengua y con eso basta.
Es, más bien, un constante pellizco en el pecho, como un breve paréntesis en la respiración.
Las palabra "equivocación" tiene dientes, ojos y uñas que arañan porque las palabras se sienten. De eso ya no me cabe la menor duda.

sábado, 25 de septiembre de 2010



Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Hay un corazón en tu buzón


Son curiosas las cosas que a Gustavo le hacen saltar cuestionamientos que, a veces, ocupan gran parte de su día. Pequeños acontecimientos que nutren su imaginación, un ser temerariamente independiente que funciona de cálido refugio a muchos días en los que el mundo muestra sus dientes.
Un perro blanco ladra desde la terraza de un ático en Barcelona como si entonara un melancólico fado, ¡cuánta soledad habita en los áticos!
Un indigente, con el fin de dormir cómodo, ha cerrado con llave el cajero del banco donde duerme apaciblemente ajeno al ajetreo matinal. Fuera, un ejecutivo gordo con el crédito de su visa dorada echando humo, maldice al feliz soñador que no despierta ni a bombazos mientras una mujer policía lo mira con gesto impotente. ¿Cuál será el límite de crédito para la arrogancia en las visas doradas?
El florista de su barrio, gitano y homosexual, hace unos días le vendió un fertilizante para su ficus que ha terminado con las pocas hojas que le quedaban a la famélica planta. ¡Con razón las plantas de exposición del pérfido florista son de plástico de colores!
Pero hoy, hoy ha sido diferente...esta mañana Gustavo no buscaba acontecimientos y sin comerlo ni beberlo se ha encontrado con uno que lleva días dándole vueltas. Al estilo de los anuncios de compra de pisos que se reparten buzón por buzón y con caligrafía manuscrita, ha encontrado en el buzón de su casa el siguiente panfleto:
“Señor de 37 años, busca relación de pareja seria. Por favor, abstenerse las bromas. Interesadas, llamar al teléfono: XXXXXXX”.
¡Madre de Dios!, parece que el amor ya se reparte hasta por Correos –o, por lo menos prueba suerte-. Y es que las formas se multiplican: de internet al buzoneo, de anuncios en los periódicos a las frases escritas con tiza en paredes, de los grafitties a las videoconferencias y los chats, de las fotos con el móvil a las notas de amor en los bolsillos, de las camisetas con corazones a los vuelos de lowcost. Y no ha podido dejar de darle vueltas porque parece que aunque nos equivoquemos, aunque con miedo o torpemente, al final sea de la forma que sea, todos estamos buscando lo mismo.

jueves, 26 de agosto de 2010

Deià


A esta hora los olivos son del color de la plata y el aire cálido me habla palabras de la tramontana. Un vaivén y una caricia, sacudidas y el silencio. Un efímero silbido ahogado... vuelvo siempre a este silencio anciano.
He mecido en tus olas dolores que tenían nombre y he desparramado mi amor furtivo camino a tu cala insomne. También he compartido estrellas, me he buscado y me he encontrado. En tu roca, que por las noches es tibia, he cometido adulterio y me embriago de ánima negra para sacudir mi alma cuando llega enferma.
A veces escucho el mar al ocaso y charlo con el silencio húmedo que te recorre.
A esta hora los olivos son del color de la noche y me susurran los grillos en su lenguaje monocorde.

domingo, 22 de agosto de 2010

Tu lupa


Intento escribirte y no puedo, parece que mis palabras siguen de luto.
Hoy he olido tu pipa y he mirado a través de tu lupa de oftalmólogo para ver cómo oteabas desde allí la vida. Veías tan grandes las pequeñas cosas que algo tan ínfimo como la retina para tí rozaba, simplemente, lo infinito.
El infinito donde navegas ahora.
No puedo escribirte una despedida señor de las palabras rebuscadas, de los habanos insolentes y de los tangos redentores. Mi viejito de cristal, de ojos verdes y coherentes.
No quiero llorar, señor del razocinio. Sólo sé que extrañaré tu voz raspada, probablemente, siempre. Ahora sólo sé que la Habana está triste y qusiera que me explicaras la ciencia para llenar este pedacito de ausencia con el que me quedo.
No quiero llorar, doctor. Sólo quiero que me muestres el lugar del cristalino que me falla, porque miro por tu lupa y por más que busco no te encuentro.

martes, 10 de agosto de 2010

Ni más ni menos


Si pudiera mantener intacto este momento mío, de mi, de yo...este momento tranquilo, sólo conmigo, de mi, de yo.
Me inundo de mi y me respiro. Me huelo al jazmín de mi patio y al jacarandá violeta de una calle austral. Me respiro y respiro ciento tresmil olores, huelo infinidad de caricias, olfateo un sinfín de soles.
La complejidad de este puzzle me ha traido hasta aquí y todavía no encuentro el sentido, sólo sé que el tiempo me dirá si valió la pena lo dolido. Pero el dolor, al final, se desvanece y detrás quedan olores y caricias y soles que atardecen y lunas que amanecen.
Sólo necesito ver cómo corretean mis sueños y no preciso despertadores, ni cremas humectantes, ni autobuses, ni ordenadores para darles marcha...sólo me necesito, desdibujada, enamorada o hambrienta; risueña, solitaria o con prisas. Ni más ni menos, sólo abrazarme y perpetuar este momento mío,.. de mi,... de yo.