martes, 5 de enero de 2010

Esperpentos


Vive tu melancolía, le dice al oido mientras lo mira con ojos que parecen querer entrar en él; instalarse en su pecho y no salir de ahí nunca más. Acurrucarse en el vacío que le han dejado las caricias de otra.
Eso quiere ella.
La paciencia es mi mayor característica, le alerta tranquila ante los súbitos y estrepitosos accesos de impaciencia que le surgen a Carlos cuando se da cuenta de que el amor no mana.
Y ¿qué puedo hacer ahora cuando el arrastre de la corriente me ha llevado tan lejos? ¿Ahora que nado en las aguas profundas del cariño por la sola inercia del movimiento cómodo y conocido de la marea?
Pero la marea, a veces se estremece y se despierta hambrienta. A veces, la marea se transforma y saca garras y grita y desgarra su garganta convertida en una imagen esperpéntica.