domingo, 26 de septiembre de 2010

aequivocatĭo



La palabra "equivocación" proviene del latín aequivocatĭo y yo no aprendí latín en el colegio.
A veces, la encuentro envuelta en otras palabras que salen con vehemencia por mi boca. Y, justo ayer me parece haberla visto en los puños de un adolescente rabioso.
Es dura y sabe amarga, contesta impertinente y huye casi cada fin de semana; muestra una afanosa impermeabilidad a los ungüentos e inciensos arabescos y es tan indeleble como las cicatrices o las líneas de Nazca.
Si la pronuncias, suena como una continuidad de letras incómodas con cacofonía desagradable, que no sé si será fricativa, interdental o palatal porque nunca me gustó esa parte de la gramática articulativa. Y me da lo mismo...porque tengo lengua y con eso basta.
Es, más bien, un constante pellizco en el pecho, como un breve paréntesis en la respiración.
Las palabra "equivocación" tiene dientes, ojos y uñas que arañan porque las palabras se sienten. De eso ya no me cabe la menor duda.

sábado, 25 de septiembre de 2010



Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Hay un corazón en tu buzón


Son curiosas las cosas que a Gustavo le hacen saltar cuestionamientos que, a veces, ocupan gran parte de su día. Pequeños acontecimientos que nutren su imaginación, un ser temerariamente independiente que funciona de cálido refugio a muchos días en los que el mundo muestra sus dientes.
Un perro blanco ladra desde la terraza de un ático en Barcelona como si entonara un melancólico fado, ¡cuánta soledad habita en los áticos!
Un indigente, con el fin de dormir cómodo, ha cerrado con llave el cajero del banco donde duerme apaciblemente ajeno al ajetreo matinal. Fuera, un ejecutivo gordo con el crédito de su visa dorada echando humo, maldice al feliz soñador que no despierta ni a bombazos mientras una mujer policía lo mira con gesto impotente. ¿Cuál será el límite de crédito para la arrogancia en las visas doradas?
El florista de su barrio, gitano y homosexual, hace unos días le vendió un fertilizante para su ficus que ha terminado con las pocas hojas que le quedaban a la famélica planta. ¡Con razón las plantas de exposición del pérfido florista son de plástico de colores!
Pero hoy, hoy ha sido diferente...esta mañana Gustavo no buscaba acontecimientos y sin comerlo ni beberlo se ha encontrado con uno que lleva días dándole vueltas. Al estilo de los anuncios de compra de pisos que se reparten buzón por buzón y con caligrafía manuscrita, ha encontrado en el buzón de su casa el siguiente panfleto:
“Señor de 37 años, busca relación de pareja seria. Por favor, abstenerse las bromas. Interesadas, llamar al teléfono: XXXXXXX”.
¡Madre de Dios!, parece que el amor ya se reparte hasta por Correos –o, por lo menos prueba suerte-. Y es que las formas se multiplican: de internet al buzoneo, de anuncios en los periódicos a las frases escritas con tiza en paredes, de los grafitties a las videoconferencias y los chats, de las fotos con el móvil a las notas de amor en los bolsillos, de las camisetas con corazones a los vuelos de lowcost. Y no ha podido dejar de darle vueltas porque parece que aunque nos equivoquemos, aunque con miedo o torpemente, al final sea de la forma que sea, todos estamos buscando lo mismo.