domingo, 25 de abril de 2010

Correr


Podría correr sin parar hasta llegar al horizonte o llegar hasta mí misma...o hasta ti que nunca eres tú.
Necesito un rescate, un cable a tierra. Necesito que esta tarde que ya recuerda al estío, mis vestidos sean otros, mis pasos en pasillos menos conocidos y mi soledad más atrevida. También mi desvarío.
Huyo, me voy, no estoy. Me fui.
Lo malo es que no huyo de ti ni de los domingos; lo malo no es que me vaya, lo malo es que huyo de mi.

1 comentario:

  1. Lo bueno de los pies es que siempre miran hacia adelante. Su naturaleza es sabia, y sabio dejarse llevar por ella. Sin embargo, hay que tener fuerza en los talones para afianzar cada zancada y sensibilidad en la punta de los dedos para palpar cada trocito de suelo. Si se pierde el contacto con el suelo, no pasa nada, pero si se deja de sentir lo que se pisa, se acaba el camino.

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